1624 Se vende gente Lima, Perú

—¡Camina!

—¡Corre!

—¡Canta!

—¿Qué tachas tiene?

—¡Abre esa boca!

—¿Borracho es, o pendenciero?

—¿Cuánto ofrece, señor?

—¿Y enfermedades?

—¡Si vale el doble!

—¡Corre!

—¡No me engañe usted, que lo devuelvo!

—¡Salta, perro!

—¡Una pieza así no se regala!

—¡Que levante los brazos!

—¡Que cante fuerte!

—Esa negra, ¿con la cría o sin la cría?

—¡A ver los dientes!

Se los llevan de una oreja. Les marcarán el nombre del comprador en las mejillas o la frente y serán instrumentos de trabajo en las plantaciones, las pesquerías y las minas y armas de guerra en los campos de batalla. Serán parteras y nodrizas, dando vida, y quitándola serán verdugos y sepultureros. Serán juglares

y carne de cama.

Está el corral de esclavos en pleno centro de Lima, pero el cabildo acaba de votar el traslado. Los negros en oferta se alojarán en un barracón al otro lado del río Rímac, junto al matadero de San Lázaro. Allí estarán bastante lejos de la ciudad, para que los vientos se lleven sus aires corrompidos y contagiosos.

 

Memoria de fuego 1, los nacimientos, Eduardo GaleanoImagen

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